Corrupción: Mario Castro se embolsa millones de pesos por alimentos podridos de DICONSA-QR

Expedientes Quintana Roo

Chetumal.-

Mario Castro Basto –titular de DINCONSA-QR-, compra sobre-abasto de productos hasta por 40 millones de pesos para cobrar a los proveedores comisiones del 10 por ciento, embolsándose hasta 4 millones de pesos, y por esa razón, los excedentes se pudren en las bodegas de esa dependencia, acusó Héctor Acosta González, ex sub jefe de almacenamiento, quien afirma que las ventas reales no rebasan los 20 millones de pesos.

Trabajadores de Diconsa revelaron que son graves actos de corrupción entre funcionarios y proveedores que abastecen a esta empresa, las verdaderas causas del por qué se infectan y pudren varias toneladas de alimentos en las bodegas de Quintana Roo.

De acuerdo con declaraciones de Héctor Acosta González, quien hasta el pasado 24 de febrero fungía como sub jefe de bodega en Diconsa Chetumal, son varios servidores públicos, entre ellos Mario Castro Basto, subgerente de la unidad operativa Diconsa Chetumal, los que se benefician de “moches” en efectivo y en especie que exigen a los proveedores, con la condición de duplicar la compra de productos, los cuales, al ser muy superiores a la demanda de las tiendas comunitarias, terminan caducados y llenos de plagas en los patios de este almacén.

Por cada pedido, Mario Castro y compañía se embolsan entre 2 y 4 millones de pesos, como parte del famoso diezmo, es decir el 10% de la compra total, que es entre 20 y 40 millones de pesos.

Por esta causa se generó el sobre inventario de alimentos en las bodegas, que al no poder comercializarse, hoy prácticamente se han convertido en basura, debido a la tramada red de corrupción que existe al interior de la loable institución.

“El que hacía los pedidos era Jorge Javier Góngora Gómez, pedidos excesivos que eran autorizados por el jefe del área de operaciones y abasto que es Luis Enrique Góngora Buenfil, y autorizados por el subgerente, Mario Alberto Castro Basto, y cuyos pedidos excesivos eran por más de 40 millones de pesos, cuando lo ideal eran 20 millones de pesos. Estas compras de más eran para beneficio de ellos, las clásicas mochadas”.

Héctor Acosta explicó que esta red de corrupción, dejaba millonarias ganancias a Mario Castro y su círculo cercano, a quienes no les importaba la imposibilidad de que fuesen comercializados los productos por los cinco supervisores de cobranzas en las 120 tiendas existentes en Chetumal, motivo por el cual toneladas caducan de manera negligente.

Tratando de encubrir y borrar todas estas irregularidades por las excesivas compras, Mario Castro ordenó la destrucción de documentos que evidencian la corrupción que impera en Diconsa.

“Ellos toman la iniciativa sin levantar actas circunstanciadas de destrucción de mercancía, todos esos documentos que estuvieron sacando del almacén van al basurero, todo va al basurero. Esta documentación era del registro de la entrada de proveedores, facturas de clientes y de tiendas y cobranza, así como también de devoluciones a tienda y proveedores”.

Dijo que junto con él, dos compañeros más recibieron un oficio de término de relación laboral con fecha del 24 de febrero pasado, sin aparente justificación y en represalia por un plantón realizado el año pasado para exigir la reparación de unidades de transporte y equipo para trabajar, además de que hoy, Mario Castro Basto trata de inculparlos.

Héctor Acosta González fungía, hasta hace unos días, como subjefe de almacén, pero al estallar el escándalo, se le trató de inculpar de todo el desvío de recursos y fue despedido. Refirió que estos actos de corrupción supuestamente iniciaron hace dos años.

Ahora que toneladas de productos podridos fueron descubiertas en las bodegas de Diconsa de Chetumal, como única respuesta, Mario Castro declaró que “es normal que la comida se eche a perder”.

 

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