El Fiscal de la impunidad

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Anwar Moguel | Javier Chávez

Chetumal

Superado de calle por los delincuentes, que han convertido a Quintana Roo en su patio de recreo, el Fiscal Miguel Ángel Pech Cen, quien asumió el cargo apenas el pasado 21 de diciembre, tras la renuncia obligada de Carlos Arturo Álvarez Escalera, salió mucho peor que su antecesor en términos de eficiencia y resultados, mientras los expedientes de crímenes de alto impacto se acumulan por decenas en su escritorio.

Con 32 ejecuciones con el sello de la delincuencia organizada registradas en el estado desde el 1 de enero hasta la noche del pasado 27 de febrero, Quintana Roo está brillando con un rojo intenso en el Semáforo Delictivo Nacional en este arranque de 2017, colocándose en la cima de las 32 entidades, con un 169 por ciento de incremento, cuando la media nacional es de solo un 69 por ciento.

Esta cifra de pesadilla no cuenta toda la historia, porque algunas de esas ejecuciones fueron cometidas en un par de hechos inéditos en la historia de la entidad: la masacre en el bar Blue Parrot de Playa del Carmen el pasado 16 de enero, en el que perdieron la vida cuatro hombres y una mujer, y el artero ataque a la sede de la propia Fiscalía General del Estado en Cancún, ocurrido un día después, donde murió el policía ministerial Humberto Mora y tres de los atacantes.

Tras ese par de golpes consecutivos, que cimbraron al estado hasta el corazón, se esperaba una reacción contundente, una fuerte respuesta de los organismos encargados de impartir justicia para contraatacar a los osados criminales.

Pero en lugar de un embate, con todos los recursos del estado, contra los perpetradores de estos actos de infamia, Miguel Ángel Pech inyectó cloroformo a las investigaciones y mantiene los explosivos expedientes en el archivo de pendientes, pues hasta el momento no hay un solo avance en la resolución de estos casos.

El contraste de los números deja al Fiscal reprobado de calle: 32 ejecuciones, cero detenidos y cero esperanzas de ver a los culpables tras las rejas.

La Fiscalía de Quintana Roo, que desde el 2009 -cuando era Procuraduría- ostenta el récord del menor porcentaje de denuncias resueltas en el país, mantiene la inercia de los últimos años con poco más del dos por ciento de casos resueltos y casi un 98 por ciento de impunidad. Pero aún ese porcentaje parece alto para Miguel Ángel Pech Cen, que en los 65 días que lleva en el cargo no tiene un solo logro para presumir.

Lo verdaderamente grave de este hecho es que la debilidad del Fiscal está siendo percibida por las organizaciones criminales asentadas en el norte turístico del estado con conexiones dentro de las corporaciones policiacas y de la propia Fiscalía, por lo que empiezan a ganar terreno y actuar con mayor audacia, en detrimento de la seguridad de los quintanarroenses.

Y es que además de las ejecuciones, las extorsiones a empresarios de Playa del Carmen, Cancún y Cozumel, también han crecido exponencialmente, y de esto tienen pleno conocimiento las autoridades judiciales, a pesar de que solo un mínimo porcentaje de ciudadanos tiene el valor de denunciar estos delitos.

Esa pasividad en la acción de la justicia no se limita al ámbito del crimen organizado, pues la lentitud en las investigaciones de las denuncias es un asunto general. Ese tortuguismo irresponsable quedó de manifiesto en otro caso de alto impacto que trascendió a nivel nacional gracias a un video de seguridad que captó a una pareja golpeando de forma brutal a su vecino, enfrente de su pequeño hijo de 11 años, hasta dejarlo cuadrapléjico, el pasado 20 de enero.

Con los agresores identificados, con nombre y apellido y un video de seguridad que no deja lugar a dudas, la Fiscalía tuvo todos los elementos para actuar de inmediato, pero minimizaron la denuncia de la familia de la víctima, permitiendo a los acusados darse a la fuga.

Por la delicada naturaleza de la agresión y el impactante material visual, el artero ataque se convirtió a fines de febrero en noticia nacional, obligando al Fiscal a abrir de manera exprés una carpeta de investigación con un mes de atraso.

Los malos números de Pech Cen lo han convertido en un factor cómplice del crecimiento delincuencial y en uno de los principales culpables de la espiral de violencia sin fin que se vive en el estado.

Para colmo, el novato Fiscal tiene otro frente abierto en el terreno político, donde la tónica ha sido la misma: cero resultados.

En las manos de Miguel Ángel Pech Cen están varias denuncias incendiarias contra ex funcionarios del gobierno de Roberto Borge Angulo acusados de diversas felonías, como peculado, desvío de recursos y enriquecimiento ilícito.

Un día antes de que asumiera el cargo de Fiscal, el gobierno estatal presentó siete denuncias por irregularidades detectadas en la Secretaría de Finanzas y Planeación, en la Secretaría de Infraestructura, en la Secretaría de Desarrollo Urbano y en la Comisión de Agua Potable, por una afectación al patrimonio estatal de más de dos mil millones de pesos.

Estas denuncias, anunciadas con bombo y platillo por el Secretario de Gobierno, Francisco López Mena, y el de la Gestión Pública, Rafael del Pozo Dergal, acompañaron la caída del anterior Fiscal, al que se acusaba de “obstaculizar” las investigaciones contra personajes del anterior gobierno.

Con la llegada de Pech Cen, se esperaba eliminar esos obstáculos, pero nada ocurrió.

Dos meses después, las rimbombantes denuncias por peculado multimillonario siguen reposando en algún rincón, mientras los ex funcionarios imputados continúan su vida de placeres sin preocupación alguna. Las investigaciones están detenidas y no hay ni siquiera un indicio de que los presuntos saqueadores rindan cuentas ante la ley.

Lo que mal inicia, mal acaba, y Miguel Ángel Pech, quien fue nombrado como Fiscal por un periodo de siete años, ha tenido un arranque para el olvido que siembra muchas dudas sobre su futuro inmediato como servidor público.

 

 

 

 

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