Borge ante su infierno

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POR: JAVIER CHÁVEZ ATAXCA
CHETUMAL

El ex gobernador cozumeleño Roberto Borge Angulo todo lo destruyó en el poder, provocando la primera derrota del PRI en la guerra por la gubernatura y posibilitando el ascenso de su mayor enemigo por decisión propia: Carlos Joaquín González, asimilado por la coalición formada por PAN y PRD.
Refugiado en Panamá, de donde fue extraditado este cuatro de enero, el sucesor de Félix González Canto fue sometido al mayor de los castigos, exhibido ante millones como codiciada presa de la justicia, y ha soportado un linchamiento en el Quintana Roo que gobernó de 2011 a 2016, atizando el desprecio de quienes mantienen intacta la llama de la venganza y el rencor.

Borge es el segundo gobernador quintanarroense que recorre los laberintos del castigo judicial; el primero fue el chetumaleño Mario Villanueva, perseguido por instrucciones del presidente Ernesto Zedillo y acusado de tener vínculos con el narcotraficante Alcides Ramón Magaña, “El Metro”. En el caso del joven cozumeleño de 38 años –nació el 29 de diciembre de 1979–, está acusado de delitos de naturaleza federal (lavado de dinero) y estatal (peculado), y apenas comenzará a recorrer un camino pedregoso, cubierto de espinas, comprobando el rigor de la ingratitud de los aliados que apapachó y que hoy se suman a su lapidación.

Roberto Borge fue una espada forjada por el gobernador Félix González Canto, quien alimentó su trayectoria relampagueante como Tesorero del Estado, Oficial Mayor, dirigente estatal del PRI y diputado federal; desde esta posición disputó la candidatura mayor a Carlos Joaquín González –diputado federal del PRI– y Eduardo Espinosa Abuxapqui, representante del gobierno del estado en la zona norte. Borge enfrentó a un adversario muy poderoso: Gregorio Sánchez Martínez –postulado por el PRD, PT y Convergencia–, pero un mes antes de la elección fue capturado por efectivos federales en el aeropuerto de Cancún, acusado de tráfico de indocumentados, lavado de dinero y nexos con el narcotráfico. Así, el candidato priista tuvo el camino libre, al enfrentar a los inofensivos Alicia Ricalde Magaña (PAN) y Gerardo Mora Vallejo (PRD), quienes hoy integran el equipo del gobernador Carlos Joaquín como titulares de la Administración Portuaria Integral y la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado.

Una suma de agravios de Borge provocó el desprecio de un elevado porcentaje de quintanarroenses, concentrados en la capital del estado, que fue muy castigada por la reingeniería que dejó sin empleo a cientos de burócratas, en un Chetumal donde las oportunidades laborales son escasas.

De mecha corta, así reaccionó siempre en las redes sociales y mantuvo a distancia a las masas con sus vallas, desafiando en 2013 a un ejército magisterial que rodeó Palacio de Gobierno defendiendo sus conquistas sindicales.
Borge abrazó la vía de la confrontación confiando en debilitar a la muchedumbre, con efectos devastadores, porque los irritados trabajadores del magisterio impidieron que entregara en persona su segundo informe, tarea que fue encomendada a su Secretario de Gobierno, Gabriel Mendicuti Loría. Borge se fue convirtiendo en un lastre para su partido, aunque en 2013 obtuvo el engañoso “carro completo” en la batalla por las 10 presidencias municipales, perdiendo tan sólo una de 15 diputaciones locales; la panista cozumeleña Perla Tun Pech fue la solitaria vencedora en las urnas.

El gobernador priista intentó sacudirse el yugo de su antecesor, Félix González Canto, impulsando la candidatura de José Luis Toledo Medina, Chanito. Simultáneamente combatió y humilló al resto de los aspirantes, enarbolando un quintanarroismo con dedicatoria para Carlos Joaquín González, nacido en Yucatán e hijo del legendario cozumeleño Nassim Joaquín Ibarra, fallecido el 17 de junio de 2016. Pero la campaña rabiosa de Roberto Borge contra Carlos Joaquín tuvo el efecto contrario, ya que al cerrarle las puertas en el PRI fortaleció su imagen hasta entregarlo como un explosivo candidato de la coalición PANPRD. En el complicado frente tricolor, el ex gobernador y senador priista Félix González Canto se había salido con la suya, inclinando la balanza a favor de Mauricio Góngora Escalante –presidente municipal de Solidaridad, con licencia– como candidato a la gubernatura.

Carlos Joaquín era un huracán de máxima categoría, atizado todavía por el gobernador Borge, cuyo efecto destructor provocó la mayor catástrofe del PRI en Quintana Roo, al ser desalojado por vez primera de la gubernatura y de la capital del estado, perdiendo además Solidaridad (Playa del Carmen).

De nada le valió a Roberto Borge diseñar un blindaje utilizando a su Poder Legislativo, ya que el Fiscal General Carlos, Arturo Alvarez Escalera, fue desalojado de su posición transexenal; una pieza clave fue el control del Congreso del Estado, al servicio del gobernador desprendido del PRI.

Borge era señalado por excesos y actos de corrupción, como la venta de terrenos a precio de ganga y enriquecimiento ilícito; su vulnerabilidad era evidente y llevarlo ante la justicia fue una bandera de campaña de Carlos Joaquín, en cuyo período un puñado de colaboradores de su antecesor ha sido entregado a las tenazas de la justicia.

Roberto Borge recorre un infierno que nunca imaginó en el paraíso del poder entregado por su antecesor Félix González Canto y arrebatado con furia en las urnas, con los chetumaleños en la primera línea ofensiva.
El ex gobernador recibió prisión preventiva, acusado de desfalco por 900 millones; el cinco de enero – como adelantado Día de Reyes– fue enviado al Centro Federal de Rehabilitación Psicosocial 16, en el estado de Morelos.

BORGE EN CORTO

Roberto Borge Angulo se destacó como un alumno distinguido
del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de
Monterrey (TEC), donde se graduó en la licenciatura de administración
de empresas (1997-2001).
Es la persona más joven en llegar a una gubernatura en Mé-
xico, ya que asumió el cargo cuando tenía 31 años y 97 días.
(Nació el 29 de diciembre de 1979 en Cozumel).
En el 2003 se convirtió en secretario privado de Félix González
Canto, entonces diputado federal del PRI, y luego en
2005 se convirtió en su secretario particular, ya como gobernador
electo.
En 2006 Félix González designó a Borge Angulo como tesorero
general del estado y a principios de 2008 fue nombrado
oficial mayor de gobierno.
Cuando tenía 29 años fue electo diputado federal; y en el
2010 Borge ganó la elección de gobernador.
De su mandato como gobernador se recuerda la creación
de la Ley de Ordenamiento Social, conocida como “Ley Antimarchas”,
que fue ampliamente rechazada por la población,
pero su aprobación en el pleno convirtió a Quintana Roo en
la primera entidad que regula las protestas sociales.
Aumentó la deuda de la entidad en 115%, pasando de
10,000 a 22,000 millones de pesos, vendió una gran extensión
de tierra propiedad del estado, desvió recursos federales
y cometió una gran cantidad de ilícitos más.

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