A un año de la balacera en el Blue Parrot

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CANCÚN.-

La madrugada del 16 de enero del 2017, un hombre armado ingresó al emblemático Blue Parrot donde se realizaba la clausura de un festival de música electrónica que se había realizado en Playa del Carmen durante los últimos diez años. El empistolado disparó contra personal de la organización del evento y contra los clientes del antro que se encontraba repleto de turistas internacionales.
Como consecuencia de ese ataque, que parecía estar vinculado con una disputa entre grupos rivales por la venta de drogas en la zona turística de ese destino turístico, seis personas perdieron la vida (cinco en el lugar y uno más días después en el hospital) y más de una docena resultaron heridas. El Blue Parrot fue cerrado y nunca más volvería a abrir.

Nadie fue detenido por este insólito ataque y tres mandos policiacos municipales fueron removidos en las semanas siguientes por su falta de eficacia no sólo para evitar un hecho de violencia como este, sino también por su falta de resultados en las investigaciones.

El ataque en la madrugada al bar Blue Parrot inauguró una etapa de violencia para el nuevo Gobierno, tanto el local como el estatal, que llevaría a cerrar el año 2017 con cifras inéditas de ejecuciones y atentados, principalmente en los destinos turísticos de la Zona Norte de Quintana Roo.

Justo a 12 meses de distancia, Víctor (N) recuerda que la madrugada del 16 de enero de 2017 resultó ser una experiencia que afirma difícilmente va a olvidar, aunque en un principio, admite, la música ocultó la tragedia que se comenzaba a gestar en el corazón de Playa del Carmen, justo en la Quinta Avenida.

Por motivos de trabajo, hace un año Víctor vivía en la Riviera Maya y con un grupo de amigos acudió al evento de música electrónica más importante de la zona, el Blue Parrot.

“Recuerdo que pagamos cada quien por un boleto que nos pareció bastante caro y aunque no lo pensamos, creo que lo menos que esperábamos encontrar era una seguridad muy deficiente y pobre de acuerdo con las expectativas del evento”, citó.

El lugar que hace un año se encontraba abierto en la esquina de la calle 12 con Quinta Avenida en la Gonzalo Guerrero estaba a reventar, extranjeros de distintas nacionalidades, gente de otros estados y locales se divertían y nadie pensaba en lo que iba a ocurrir.

“Estaba demasiado lleno como era lógico y la música estaba muy elevada, por lo que cuando se dieron las primeras detonaciones al menos yo pensé que era parte del propio sonido de la música”, recordó.

Añadió que segundos después empezaron a ver un movimiento inusual con algunas personas que se agachaban o querían ponerse debajo de las mesas.

“Yo en sí no vi a nadie de los pistoleros, pero sí vi que mientras unos se agachaban otros corrían, por lo que mis amigos y yo optamos por irnos hacia la parte de atrás, ya que en la entrada estaba todo el movimiento”, citó.

Víctor menciona que había una valla como de dos metros y medio, por lo que no sabe cómo logró saltarla y estar del otro lado, ya frente a la playa; en cuanto a sus amigos dice que no los vio hasta el día siguiente.

“Yo no sé si entraron por alguien o buscaban a alguien pero sí escuché los disparos y vi que la gente se alborotó, por lo que cuando me cayó el veinte de lo que pasaba opté por ponerme a salvo”, dijo.

Agrega que horas después del hecho fue cuando ya en calma observó su teléfono celular y se enteró de lo ocurrido.

“Fue una experiencia desagradable, ya no vivo en Playa del Carmen y no sé en cuanto tiempo me anime a ir a un festival de estos, a lo mejor fue casualidad pero en lo personal es algo difícil de olvidar”, concluye. (Noticaribe)

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